miércoles, 30 de mayo de 2018

(LYL) ANEXO: FEDERICO GARCÍA LORCA (INFORMACIÓN EXTENDIDA)


Primeros años
     Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros el 5 de junio de 1898, año del desastre que determinaría la generación de Unamuno, Baroja, Machado… Ese mismo año nacen también Vicente Aleixandre y Dámaso Alonso.
     Su padre, Federico García Rodríguez, era un rico terrateniente del lugar, viudo de doña Matilde Palacios, que no le dio ningún  hijo. Se había casado en segundas nupcias con una joven maestra, Vicenta Lorca  Romero, también de Fuente Vaqueros. De su padre heredó, en palabras del propio Lorca, la pasión  y de su madre, la inteligencia y la sensibilidad artística.
      La familia se trasladó a la localidad de Asquerosa-que posteriormente cambió su nombre por Valderrubio cuando él tenía cinco o seis años. Allí estuvo en contacto directo con la naturaleza y se sintió un “hijo de papá”, por más que su espíritu alegre y su generosidad espontánea lo llevasen a dar limosna a todos los gitanillos y pobres de los alrededores.
     Fue su tía Isabel quien le enseñó  a cantar y tocar la guitarra, como él reconoció  en su libro Impresiones y paisajes. Su afición a decir  misas y sermones la sustituyó  muy pronto por la de representar cuentos en un teatrillo de títeres que su padre le compró. Enseguida puso a su madre y a las criadas a hacer muñecos, a los que luego daba vida con historias diversas que reinventan entre las que habían contado las criadas, o que se inventaban en su totalidad.
    Sus primeros espectadores fueron su madre, las criadas, sus hermanos Conga, Isabel y Paquito-y algunas amiga de la casa.
     En ciertas ocasiones, al terminar la jornada laboral, se reunían la familia y algunos jornaleros para hacer veladas flamencas , donde Federico aprendió todos los cantes andaluces : peteneras ,solares , granadinas ,seguiriyas…
     Tras una corta estancia en Almería, durante la cual inició los estudios de bachillerato con su maestro , Antonio Rodríguez Espinosa , se trasladó a Granada , donde los continuó donde empezó de música tuvo unas palabras de agradecimiento , como dedicatoria , n las páginas de cortesía de Impresiones y paisajes :<<A la venerada memoria de mi viejo maestro de música , que pasaba sus sarmentosas manos, que tanto habían pulsado planos y escrito ritmos sobre el aire , por sus cabellos de plata crepuscular, con aire de galán enamorado y que  sufría sus antiguas pasiones al conjuro de una sonata Beethoveniana. Era un santo!>>
     Asentado en el Colegio del Sagrado Corazón, todo le resultaba aburrido, insoportables .Por eso suspendió varias veces , hasta cinco en Caligrafía. Por fin ,aprobó el examen final de bachillerato-no sin recomendaciones – En mayo de 1915.
     Pasó a estudiar Derecho y Filosofía y Letras , carreras en las que  también recibió suspensos , aunque  menos de los que se merecía , según sus contemporáneos  . Nunca terminó Filosofía y Letras ,y tuvo que esperar a 1923 para conseguir la licenciatura en Derecho .
     En lugar de dedicarse al estudio ,usaban su tiempo en visitar la Alhambra , o en leer a los clásicos en la Biblioteca de la Facultad de Letras .Lope, Calderón ,Tirso de Molina ,Góngora, Soto de Rojas ,Cervantes y Azorín fueron sus autores más leídos .
     Sólo asistía con gusto a las clases de Teoría de la Literatura con Don Martín Domínguez Berrueta. Con este ,y con sus condiscípulos ,hizo algunos viajes de tipo cultural a varios lugares .Entre otros ,Baeza , donde llegó a ver a Antonio alguna con él en esa primera ocasión . De esos viajes iba a sur, en 1918,Impresiones y paisajes , en cuya última página recuerda a Berrueta y a sus compañeros de clase
     A veces se ponía a tocar el piano en el Centro Artístico de Granada .En él conoció a don Fernando de los Ríos , así como a los artistas plásticos del momento: Ismael de la Serna (que le hizo la cubierta de su primer libro , el pintor Manuel Ángeles Ortiz ,el escultor Juan Cristóbal y el músico Ángel Barrios .
     Ellos y otros jóvenes granadinos pronto empezaron una tertulia literaria y artística que pasó a llamarse <<del Rinconcillo>>, por llevarse a cabo  en un rincón del Café Alameda ,aunque también se hizo en la taberna de Antonio Barrios ,<<el Polinario>>,un tabernero que entendía de pintura y sabía cantar flamenco.
     Hacía 1919 inició su amistad con el célebre  músico  Manuel de Falla , que vivía con su hermana María del Carmen en un lugar tranquilo sobre la cuenca del Genil .En alguna ocasión llegaron a tocar juntos al piano en casa de Falla.
     Aficionado a la poesía , Lorca lee ya a los románticos (Zorrilla ,Espronceda ) , pero también a los modernistas (Rubén Darío, Salvador Rueda y Villaespesa), que marcarán sus primeros poemas .Lee también las  Poesías completas de Antonio Machado , que lo emocionaron profundamente .

La Residencia de Estudiantes
Don Fernando de los Ríos lo anuló a irse a la Residencia de Estudiantes , donde llegó en la primavera de 1919.Allí vivió a sus anchas , tocando el piano y la guitarra para sus amigos e improvisando continuamente   diversiones y alegrías .
 Por aquella época se pusieron de moda los análogos mínimos poemas que constaban de tres sustantivos ,uno de los cuales, el de en medio ,había de ser la gallina. La dificultad la gracia de un buen salido , según Moreno Villa, consistía
Con el Romancero gitano consiguió universalizar lo andaluz, algo que solo el, Juan Ramón y Alberti lograron en su época. Estudiando el romancero castellano y las manifestaciones orales y escritas de la tradición popular, Lorca obtuvo un libro, como él mismo dijo, << antipintoresco, antifólclorico, antiflamenco, donde no hay ni una chaquetilla corta, ni un traje de torero, ni un sombrero plano, ni una pandereta >>. Con todo, lo cierto es que inventó un mito, el del gitano andaluz, y ese mito pedía a gritos su salida editorial, pues algunos de sus poemas son de lo mejor de Lorca. En ellos destaca la personificación de los elementos naturales  -árboles, ríos, viento- la riquísima expresión metafórica, el uso de todo tipo de mitologías, etc…
En diciembre de 1927, por invitación del torero Ignacio Sánchez Mejías, se trasladaron a Sevilla Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Rafael Alberti, Mauricio Bacarisse, Jorge Guillén, José Bergamín y Juan Chabás. Allí dieron conferencias y recitales de sus respectivas obras.
Esos días que el grupo vivió en Sevilla sirvieron para reafirmar la amistad entre los miembros de aquel grupo de jóvenes poetas, que muchos conocerán desde entonces como la generación del 27.
En 1928 publicó la revista Gallo ayudado por su hermano Francisco, algunos amigos y los poetas jóvenes granadinos. Y por fin, en abril, se publica su Romancero gitano, de éxito fulminante, agotando enseguida su primera edición, en la Revista de Occidente.
Pese a ese éxito y a la publicación de Mariana Pineda, Federico pasa un año triste y depresivo, en parte por motivos sentimentales, y también por las críticas recibidas de Dalí y Luis Buñuel hacia su poesía costumbrista, tan ligada al folclore andaluz.

Nueva York
En junio de 1929, acompañando a Fernando de los Ríos, Lorca se marcha a Nueva York. Su propósito era estudiar inglés. Se quedó en eso, dedicándose a cantar sus coplas a los otros estudiantes, a viajar por Estados Unidos y Canadá, a amenizar las wild party a las que era invitado, y a escribir o corregir La zapatera prodigiosa.
Entra por fin en contacto con el jazz y con la una civilización angustiada y deshumanizada. El barrio de Harlem llama su atención y se siente perdido en aquella jungla de cemento donde no podía ver el cielo. Escribe entonces parte de su libro Poeta en Nueva York, un libro que se publicaría póstumo.
Se trata de poemario donde Lorca convierte en Poesía sus sensaciones en América: se convierte en un intérprete de la realidad. En el Romancero gitano elevó a la categoría de mito a un pueblo nómada, oprimido, castigado, pero intrínsecamente libre y nada sumiso a las leyes de la civilización: el pueblo gitano. En Poeta en Nueva York hace algo muy parecido con otro pueblo expatriado, esclavizado, condenado también por el color, que ya no es el moreno de verde luna de gitano, sino el negro y el tostado del mulato y el mestizo.  El negro será, en efecto, el personaje central de la mitad de los textos poéticos de la obra:
En 1930, Lorca visitó también la Habana, dando conferencias y recitales. Allí entró en contacto con la música y las costumbres populares de los cubanos.
En Cuba escribió algunas escenas de dos de sus obras de teatro que tenía empezadas: el público y así que pasen cinco años.
En septiembre de 1930 estaba ya de vuelta en España, pasando algunos días en Málaga con Emilio Prados. Conoció entonces a José Luis Cano y a Tomas García, entre otros.
Margarita Xirgu estreno,  en diciembre, la zapatera prodigiosa, que fue bien acogida por el público, aunque estuvo poco tiempo en cartel.
En mayo de 1931 publica su poema del cante jondo, que llevaba diez años guardando en un cajón.
Trabaja entonces en Así que pasen cinco años y en El retablillo de don Cristóbal,  e inicia un teatro universitario ambulante con el que llevaría por todos los pueblos de España las mejores obras clásicas. Nacía << La Barraca>>, al estilo de los viejos carros de la farándula.
La Barraca comenzó en burgo de Osma, y con ella iba a recorrer pueblos y ciudades de Castilla, Andalucía, Galicia y Levante. Esto le permitió desarrollar la actividad de director de escena. L a sirvió también para contactar con un público incontaminado, un público-pueblo que nunca había tenido ocasión de ver teatro. Si ese público no iba al teatro, el teatro iría a ese pueblo. Porque el pueblo era el verdadero destinatario del teatro, como ya había manifestado Unamuno en alguna ocasión, harto---como Lorca--- de un teatro burgués, para los señoritos. El teatro original se desarrolló en lugares públicos en las calles, en las puertas de las iglesias, en las plazas públicas, y más tarde en los corrales, para pasar finalmente a los teatros.
Su dedicación a la barraca no le impedía seguir con su propia obra, sus recitales y sus conferencias en distintos puntos de España. En Santiago  de Compostela fue recibido con autentico entusiasmo por los artistas jóvenes del momento.
Termina ya bodas de sangre, de la que hace una primera lectura en casa de Carlos morla Lynch, y luego va a Barcelona, donde recita poeta en nueva york, a granada, a alicante, con la barraca, siempre con éxito. Si Unamuno no pudo ver representadas  en teatros profesionales sus obras, Federico si lo consiguió.
Por fin, el 8 de marzo de 1933, en el teatro Beatriz de Madrid, obtiene su  primer éxito dramático al estrenar bodas de sangre, con la dirección artística de Eduardo Marquina.
Invitado por la sociedad de amigos del arte de buenos aires, se trasladó hasta allí, donde triunfaba bodas de sangre. Dio conferencias, acudió a la radio, reestreno mariana pineda, fue a Montevideo, y estreno el retablillo de don Cristóbal en el teatro avenida de buenos aires.
En la capital de argentina, además, conoció a pablo Neruda, con quien le unirá desde entonces una gran amistad, ya que el chileno vino a Madrid en julio de 1934 como cónsul de su país en España.
Su estancia en buenos aires fue realmente exitosa, pero agotadora. La ciudad se rindió  a Lorca, pero él acabó rendido de tanto agasajo y reconocimiento.
De vuelta a España, en agosto de 1934, un toro cogió a su amigo Ignacio Sánchez Mejías en la plaza de manzanares. Escribió su famosa elegía llanto por Ignacio Sánchez mejías, uno de sus mejores y más emotivos poemas.
El 29 de diciembre de 1934 obtiene otro gran éxito con el estreno de yerma en el teatro español de Madrid, protagonizada por margarita Xirgu. La obra se mantuvo en cartel varios meses, cosa harto difícil en aquella época.
También se repone por esas fechas bodas de sangre y la zapatera prodigiosa, que le proporcionan bastantes ingresos durante 1935, que él supo derrochar generosamente
Estrena en Barcelona yerma, repone allí bodas de sangre, doña rosita la soltera, y una adaptación de la dama boba de Lope. Da conferencias, recitales, concede entrevistas, y hace lecturas más íntimas de su libro inédito el diván de Tamarit.
Los poetas y críticos catalanes le ofrecieron un banquete-homenaje en diciembre de 1935, en el que hablo agradecido de margarita Xirgu, y de las criadas de su infancia que le habían enseñado oralmente romances, leyendas y canciones que despertaron su alma de poeta.
Al llegar 1936 los acontecimientos se suceden con rapidez. Todo está politizado, y se perfilan las posiciones de uno y otro bando, las dos Españas que helarían el  corazón de tanto de sus hijos.
En marzo viaja a san Sebastián, en cuyo ateneo pronuncia una conferencia sobre el romancero gitano. Allí contactó con Gabriel Celaya, al que ya conocía de la residencia  de estudiante, y a quien aconsejo que se esforzara en el dominio de la forma estrófica: <<no puedes ser poeta hasta que no hagas sonetos. Debes dominar el soneto, y no permitir que el soneto te domine a Ti>>
Firma, el 1 de abril, un manifiesto pidiendo la libertad del líder revolucionario brasileño Luis Carlos prestes, luego habla de su proyecto de viaje a México, y trabaja en mayo en su tragedia la casa de Bernarda alba.
Al mismo tiempo, se está preparando   el estreno---que no se realizó--- de así que pasen cinco años, y termina sus sonetos del amor oscuro, que impresionaron a Aleixandre en una lectura privada.

La Guerra Civil: el asesinato del poeta
            Antes de ir a granada, el 15 de julio de 1936 hace una lectura de la casa de Bernarda alba a un grupo selecto de amigos: Eusebio Oliver (medico en cuya casa se hizo lectura), Guillén, salinas, Guillermo de Torre, Pepín Bello y Dámaso Alonso entre otros. Dámaso Alonso recogió entonces unas palabras de Lorca sumamente esclarecedoras de su postura en lo social:<< yo nunca seré político. Yo soy revolucionario, porque no hay verdadero poeta que no sea revolucionario>>. Sin hacer caso a los consejos de sus amigos---Rafael Martínez Nadal intentó disuadirlo en la misma estación de Atocha--- se marchó a granada, donde asistió, en la Huerta de san Vicente, al estallido de guerra civil. Alertado por los desmanes que se llevaron a cabo aquellos días, decidió esconderse en casa de su amigo el poeta Luis Rosales. Allí estuvo ocho días. El 16 de agosto fue fusilado su cuñado Manuel Fernández Montesinos, alcalde socialista de granada. Aquella misma noche fue prendido por orden del plenipotenciario comandante José Valdés Guzmán, gobernador civil. No sirvieron de nada las intervenciones de Miguel Rosales, Falla y otros. En la madrugada de 19 de agosto, con un maestro de escuela y dos banderilleros, fue asesinado a pie, esposado y por la espalda, en el camino de Víznar a Alfacar.

La casa de Bernanda Alba
Federico terminó La casa de Bernarda Alba el 19 de junio de 1936, es decir, dos meses antes de su muerte. El escritor granadino estaba convencido de haber hecho una de sus mejores obras, una pieza donde había eliminado todo tipo de poesía. Probablemente para contrarrestar las acusaciones de determinados detractores de obras anteriores, pues algunos críticos opinaban que en su teatro había demasiado lirismo.
Pese a todo, aparecen en el texto algunos breves poemas, y determinados críticos consideran que es una de sus obras más líricas, por simbólica.
Los críticos no terminan de ponerse de acuerdo sobre si la pieza, a pesar de aparecer subtitulada como < Drama de las mujeres de los pueblos de España>, es un drama o una tragedia. Algunos piensan que es tragedia porque se ocupa de temas graves como el sufrimiento y la muerte de los seres humanos, pero también porque hay un desenlace funesto (el suicidio de Adela), y porque, como en las tragedias griegas, produce la conmiseración del espectador. Como en estas, incluso, aparece un coro.
Como han advertido algunos estudiosos de la obra de Lorca, también en esta ocasión aborda un tema clásico que ha dado a pie innumerables producciones literarias. Se trata del amor imposible, o inasequible, el amor que no puede llegar a buen fin porque agentes externos (o internos) lo impiden. Ya había ocurrido en El maleficio de la mariposa, en Mariana Pineda, en Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, incluso en La zapatera prodigiosa, que se estrenó en 1930. En Yerma y en Bodas de sangre también se aborda el tema del amor, y con ninguna de las dos obras triunfa. El círculo del tema se cierra con La casa de Bernarda Alba.
Otros temas llaman poderosamente la atención como el atávico deseo de conservar el honor. La denominada honra de las tragedias del Siglo de Oro. Un honor y una honra que Lorca considera como algo del pasado, algo caducado, algo desfasado, y, desde luego, como un lastre para un mundo en el que algunos de sus miembros empezaban a ver la sociedad y sus clases de otra manera. Claro que todavía ha de estallar la guerra civil, aún falta superar la dura postguerra, y, con ella, la dictadura que concluiría tras el fallecimiento del general vencedor. Federico alimentaba una visión mucho más moderna de la sociedad que la que aún padecía el pueblo español cuando él escribía la obra en el preámbulo de la guerra civil.
Por otra parte, su puesta en escena de los problemas de las mujeres que protagonizan la obra presenta a un autor que defiende el libre albedrío de ellas ante el varón dominante (aunque se trate de Bernarda, en este caso), algo que todavía habría de esperar bastantes años también.
Estamos hablando de dos mundos en pugna; el del viejo régimen, una sociedad petrificada y arcaica, donde el más fuerte impone su ley ( su poder: el del poseedor de tierras y dinero) sobre los demás, y lo hace sin ningún escrúpulo. Incluso pensando que actúan bien, porque eso es lo mejor para todos.
En el otro extremo, está el pueblo dominado y más concretamente, las mujeres dominadas por los hombres. La ausencia de hombres es muy destacable: quedan muy pocos, quizás porque se han ido a buscar fortuna lejos de esos lugares rurales donde malviven. Solo quedan unos cuantos viejos, y algún que otro joven como Pepe el Romano. De hecho, al pueblo llegan unos <gañanes> para llevar a cabo las faenas del campo, como la recolección. Estos ejercen un papel semejante al que llevaban a cabo en Yerma. Pero Bernarda no quiere que entren en casa para que no se percaten de <su dominio>, como dirá Poncia
Sobre los menos favorecidos, la opinión de Bernarda no puede ser más cruel, recordándonos en algunos aspectos al señorito Iván de Los santos inocentes de Delibes (1981), cuando afirma: <Los pobres son como los animales. Parece como si estuvieran hechos de otra sustancia>.
Si no persistieran personajes del temple de Bernarda, el pueblo habría dejado de existir: ella es la guardiana de las tierras ( para que no se subdividan indefinidamente), de los hogares, y de las a su cargo. Ella ejerce, por supuesto, como carcelera, abadesa y gobernadora, es otra especie de señora de ama. En su grupo humano hay demasiadas mujeres pasivas, y solo unos cuantos hombres activos.
En la obra se advierte claramente un deterioro de la religión, que es, como en toda la producción de Lorca, la católica. La práctica de la religión se limita a una serie de actos externos, algunos de ellos plagados de simbolismos populares ajenos al origen cristiano que los sustenta.
Para la gente del pueblo, lo más importante no es lo que el cura predicará en el respondo, sino cómo cantan el párroco o el antiguo sacristán: <en el “Pater noster” subió, subió, subió la voz, que parecía un cántaro llenándose de agua poco a poco>. El sacristán, de sonoro sobrenombre (Tronchapinos), hacía que retumbasen las paredes, y <cuando decía amén, era como si un lobo hubiese entrado en la iglesia>.
La moral también se vive de puertas para fuer. Bernarda intentará por todos los medios que las gentes del pueblo piensen que su hija Adela ha muerto virgen, aunque ya todo el mundo sabe que no ha sido así. Le importa, como en otros aspectos, <el qué dirán>. Ella encarna, en ese sentido, y en los últimos compases de la obra, el papel de la Fama, a la que se puede hacer furor en siglos venideros.
Bernarda, al comentar lo que las mujeres deben hacer en el templo, advertirá, en tono no exento de ironía: <Las mujeres en la iglesia no deben mirar más hombre que al oficiante, y a ese porque tiene faltas>.
Sin embargo, Federico antepone a esa figura dictatorial, auténtico cacique de la época, dos personajes en actitud de clara rebeldía: su hija de 20 años, y por tato, la más joven, Adela; y su propia madre, de 80: María Josefa.
Aunque Martirio había iniciado una leve rebeldía al  encararse con  su madre cuando este le pega, Adela será capaz de desobedecer a Bernarda. Por ejemplo, poniéndose el vestido verde en tiempo de luto riguroso ( aunque solo sea para mostrarse así vestida ante las gallinas), defendiendo que su cuerpo será para quien ella quiera, y, especialmente, cogiendo el bastón de mando de su madre y rompiéndoselo en dos pedazos mientras exclama : < Esto hago yo con la vara de la dominadora. No dé usted un paso más.¡ En mí no manda nadie más que Pepe!>.
Por su parte, María Josefa, aunque en una anciana que padece demencia senil, según todo parece indicar, se percata del triste destino de todas sus nietas. Como ellas, también María Josefa quiere la compañía de un varón que calma sus ansias, y necesita la libertad que siente poderosa en la orillas del mar. María Josefa también añora ser madre de un montón de niños que alegren la casa, como las casas de los vecinos próximos, que son pobres, pero llenos de risas y gritos; no como la casa de Bernarda, dominada por el término impositivo <Silencio> que abre y cierra la obra.
La obra está muy relacionada con otras obras de ambiente rural de la época, que cultivaron especialmente Eduardo Marquina y Jacinto Benavente. Con ellas comparte el entorno rural en que se desenvuelve, el tema de la honra en sentido clásico, y el hecho de que los criados hablen mal de sus amos cuando estos no están presentes.
Suele considerarse que La casa de Bernarda Alba forma parte de una trilogía  de obras sobre el medio rural, junto a Bodas de sangre y Yerma. Sobre este asunto diría en 1935: "Tengo en proyecto varios dramas de tipo humano y social".
Algunos críticos consideran que Federico pagó con su vida haber desarrollado el drama de la familia Alba y haber mantenido algunos nombres propios así como el apellido, desobedeciendo el consejo de su propia madre. Tres eran las familias dominantes en el pueblo. La de los Alba, la de los Roldán, y la del propio Federico. Las tres estaban emparentadas, y las tres ejercían un dominio muy acusado- y competitivo- en la zona. Según este posicionamiento, los Alba nunca perdonarían a Federico haber sacado a la luz pública a su familia, y cuando llegó el momento de formar los escuadrones de la muerte (las escuadras negras), sus primos, los Roldán-Alba, que conformaron uno de ellos, aprovecharon la ocasión para vengarse.
Claro que no fue el único motivo para matarlo. También se enarbolan motivos políticos y, desde luego, su homosexualidad, que no estaba bien vista en los círculos granadinos y en otros círculos sociales de diversos lugares.
La primera representación de La casa de Bernarda Alba no se realizaría en España, por culpa de la guerra civil y sus consecuencias. La obra se estrenó el 8 de marzo de 1945, en el teatro Avenida de Buenos Aires, y la puesta en escena corrió a cargo de Margarita Xirgu y su compañía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario